1975
1975 EN MI PREADOLESCENCIA
MIENTRAS ESTUDIABA
MUSICA ESCUCHABA
SIN SABER QUE SERIA
LO QUE EL DESTINO ME PREPARABA
DEJANDO LA IGNORANCIA
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1975 EN MI PREADOLESCENCIA
MIENTRAS ESTUDIABA
MUSICA ESCUCHABA
SIN SABER QUE SERIA
LO QUE EL DESTINO ME PREPARABA
DEJANDO LA IGNORANCIA
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HORACIO
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7:21 p.m.
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Kin ok tlamati noyollonik
kaki in kuikatl,
nik itta in xochitl.
Maka in kuetlawia in tlaltikpak!
Lo he comprendido al fin:
oigo un canto:
veo una flor:
¡oh, que jamás se marchiten!
In Centzontōtōtl
Nehhuātl nictlazohtla in centzontōtōtl īcuīc,
nehhuātl nictlazohtla in chālchihuitl ītlapaliz
īhuān in nepapan ahhuiyāc xōchitl;
zan oc cencah nocniuhtzin in tlācatl
nehhuātl nictlazohtla
Amo el Canto del Cenzontle,
Pájaro de Cuatrocientas voces
Amo el color del jade, y el enervante perfume de las flores;
Pero amo más a mi hermano el hombre.
Edgar, Hermano la semilla que sembraste florecio, riegala con mucho amor.
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HORACIO
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12:05 a.m.
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EL ESTAR IMPERFECTO
El amor verdadero se intimida con otros besos, esconde su fuerza, se vuelve recuerdo. Es así como el sentimiento se enreda en cuerpos ajenos, se pierde en recónditos sueños. Así funciona el momento, se rompen cadenas, se liberan miedos; por eso escapamos lejos de tiempo, lejos del castigo que amenaza el instinto perpetuo, volamos dejando en un cuerpo extraño el veneno del tedio. Así definimos el “estar imperfecto”, el impulso temido de gritar el nombre que exige el deseo, el estar con el corazón escondido espiando el pecado certero. Y es que no hay mejor vida que estar condenado a no estar por completo, vivir a medias combinando el placer con un pacto continuo de amor romántico y hueco, porque al final todo se cae por ese redondo concepto, porque no aceptamos que el amor existe pero no siempre podemos darlo y recibirlo completo. Por eso tropieza el andar seguro ante un empujón discreto, porque somos veletas llevadas por el suave viento del dolor placentero, porque en realidad somos ángeles escondiendo las alas bajo la piel de un demonio perverso. Y finalmente llevamos fundidos el amor y el secreto, sigue la vida y el “estar imperfecto”, seguimos amando y volviendo a pecar sin quererlo, en la realidad cómplice del yo traicionero, o quizá nada más en silencio soñando despiertos.
autora Paola Madrigal
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HORACIO
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6:47 p.m.
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